Si bien antes que él hubo otros médicos dedicados a esta especialidad, el doctor Juan Honeyman Mauro es considerado el padre de la Dermatología en Chile. Las razones de esta denominación son variadas, pero resaltan un par de argumentos relacionados con el ámbito académico: el profesional lideró el desarrollo de la enseñanza de la especialidad, en pre y postgrado, y en la misma línea, es el único profesor titular que al mismo tiempo realiza funciones académicas para los alumnos de la Pontificia Universidad Católica de Chile y de la Universidad de Chile.

El año 2007, se cumplen 40 años desde que este profesional recibiera su título de medico cirujano de esta última casa de estudios. Precisamente, fue en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile donde comenzó a Especializarse en dermatología, formación que profundizó en una beca que llevó a cabo a principios de los ’70 en el Departamento de Dermatología de la Universidad Oregon Medical School, de Estados Unidos, donde fue discípulo del profesor Walter Lobitz.

Cuando regresó a Chile se encontró con una crisis de su área de especialidad, puesto que había sólo una veintena de dermatólogos en todo el país. Fue este escenario el que lo motivó a liderar lo que se ha conocido como “la nueva dermatología chilena”, proceso que se desarrolló los lineamientos de la escuela Estadounidense para crear programas de formación de especialistas. “Hasta entonces nosotros ejercíamos una medicina de orientación europea, principalmente francesa, con un fuerte desarrollo de la clínica y la dermatopatología, pero no se ahondaba mucho en la parte de mecanismos y fisiopatología, mientras que la escuela americana sí tenía ese énfasis”.

Desde muy temprano el doctor Honeyman notó que esta era una especialidad multifactorial, por lo que de forma paralela a la organización de los programas de estudio de postgrado, comenzó a impulsar otras áreas de gran interés. “Al mismo tiempo trabajaba en medicina experimental en inmunología en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, junto a otros colegas como la doctora Marta Velasco, el doctor Gustavo Haecker y otros profesionales interesados en esta línea, con quienes fundamos la Sociedad Chilena de Inmunología en 1974”, recuerda.

Asimismo, el especialista creó el Laboratorio de Inmunología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, del que fue su primer jefe, introduciendo la inmunología en piel, hecho que atrajo a las nuevas generaciones. “Para entonces el profesor Isidoro Pasmanik, también de la Universidad de Chile, estaba abocado principalmente a las enfermedades de transmisión sexual, pues no olvidemos que esta especialidad se llama Dermatología y Venereología”.

Dado que esta casa de estudios era donde existían programas de clínica dermatológica, investigación e inmunología, incluso los alumnos de la Universidad Católica, desarrollaban sus clases de la especialidad en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Para responder a esta situación, el doctor Honeyman fundó el servicio de dermatología UC, creando la cátedra de la especialidad en dicha institución. Con ello, el médico pasó a ser el único profesor titular de dermatología para ambos organismos. “Esta es la única especialidad donde los becados de la Católica y de la Chile desarrollan la especialidad unidos”, explica.

A toda su labor académica, clínica e investigativa, el doctor Honeyman sumó el interés por expandir los conocimientos sobre estas materias a profesionales de otros países, lo que lo llevó a formar profesionales que actualmente tienen mucha importancia a nivel latinoamericano. Este tipo de tareas lo llevaron también a formar parte del grupo fundador de la Academia Americana de Dermatología.

Considerando todos estos antecedentes, en noviembre de 2006 la Liga Internacional de Sociedades Dermatológicas distinguió al doctor Honeyman por su contribución y trayectoria, tanto a nivel local como internacional, reconocimiento que por primera vez se entrega a un chileno.

¿Qué áreas son las que ha intentado enfatizar con su trabajo y en lo que entrega a sus alumnos?
- Principalmente los avances de la disciplina en líneas de investigación y en avances terapéuticos y diagnósticos, que son las cosas que hemos trabajado fuertemente. Así se ha ido formando escuela. Hoy existen grandes líderes de la dermatología chilena que se han formado conmigo y que ahora tienen sus propios discípulos, lo que para mí constituye un gran orgullo.

¿Cuáles son sus objetivos fundamentales?
- Nuestro objetivo es preocuparnos de los problemas de la salud dermatológica del país. Por ejemplo, a principios de los ’90 inicié las primeras campañas para concienciar a la población sobre los peligros de la foto radiación, de la radiación ultra violeta, inquietud que incluso me ha llevado junto a otros expertos un par de veces a Punta Arenas para evaluar el agujero en la capa de Ozono.

Tanto la problemática de la foto radiación, como otras áreas hacen de la dermatología un área eminentemente multidisciplinaria…
- Sí. Siempre hemos tratado de integrar la dermatología con otros campos. En este momento, además de la inmunología, estamos trabajando con la microbiología, infectología, epidemiología y medicina interna. Ahora estamos incorporando la parte quirúrgica y la psiquiatría.

¿Cómo se unen psiquiatría y piel?
- Estamos hablando de “psico-neuro-inmuno-dermatología”. Es un tema que presenté recientemente en el Congreso Europeo de Dermatología. Se trata de una rama de la especialidad donde estamos relacionando la patología psicológica con las enfermedades de la piel y cómo estas se influyen mutuamente. Aborda lo psicosomático y lo somatopsíquico. Es decir, cuando lo psicológico altera la piel, por ejemplo, una persona que sufre un estrés y se le cae el pelo, o somatopsíquico, cuando una mujer se ve tan fea por un cuadro de acné severo u otra cosa de ese tipo, que termina por afectarle la psiquis. También estamos trabajando con endocrinología, para ver cómo las patologías hormonales se reflejan en la piel. En el congreso de psiquiatría de la serena di una conferencia sobre psiquis y piel.

¿Qué avances diagnósticos y terapéuticos destacaría de los últimos años en el área de la dermatología?
- En primer lugar, toda la tecnología que existe actualmente para el diagnóstico, elementos como el video escáner, que permiten ver si un tumor creció si tiene más o menos profundidad. Este es un avance extraordinario al igual que los equipos de terapéutica.

¿Cuál es el vínculo que existe entre la labor del Hospital Clínico de la Universidad y el desarrollo de planes dermatológicos a nivel país?
- En el hospital tenemos un departamento con epidemiólogos, constituyendo uno de los centros líderes del país en lo que se refiere al análisis epidemiológico de lo que ocurre en Chile. También hemos participado fuertemente en las campañas solares y en la creación y promulgación de leyes tendientes a proteger a las personas de la exposición solar, como es el caso de las personas que trabajan al aire libre.

¿En qué consiste esta legislación?
- La promulgación este año de la Ley 20.096, convirtió a Chile en el único país sudamericano que cuenta con una normativa que obliga a los empleadores a dar protección solar a sus trabajadores cuando estén expuestos a radiación ultravioleta.

¿Cree que en el último tiempo realmente se ha generado más conciencia a respecto a este tema?
- Definitivamente. Antes nadie sabía lo que era un filtro solar y ahora la mayoría de la gente sabe y muchos lo usan. Pero tenemos que tener paciencia, porque esto requiere de un cambio cultural en la gente, lo que puede tomar muchos años. Será un cambio gradual.

Y ¿qué se puede hacer por el momento?
- En este último tiempo hemos observado algo muy interesante al trabajar en colegios con niños. Lo curioso es que muchas veces son ellos los que terminan influyendo fuertemente en sus padres respecto a este tema pidiendo, por ejemplo, que toda la familia se proteja del sol. La otra estrategia que hemos usado es demostrar que la exposición al sol produce envejecimiento prematuro y, como existe un culto a la juventud, las personas han comenzado paulatinamente a querer prevenir esto.

Considerando que el cáncer a la piel es una patología que ha aumentado considerablemente su prevalencia en la última década, ¿qué elementos se están desarrollando para abordar esta problemática?
- En los próximos años deberían salir al mercado algunos fotoprotectores orales, que se están evaluando y serían un aporte muy interesante, pues operan a través de reguladores de los radicales libres. Por ello, en el futuro también hablaremos mucho de los aspectos nutricionales, para promover el consumo de todos aquellos alimentos que bloqueen los radicales libres.

- Además de la foto protección y los factores psicológicos, ¿en qué otros elementos están centrando su trabajo?
- Otro aspecto muy importante es el manejo de las alergias, que es un campo de estudio muy amplio, donde también hay un rol muy importante de los alimentos, y los alergenos ambientales, principalmente por la contaminación ambiental. Asimismo, están las alergias de contacto, donde vemos que en Chile el agente causal más importante es el Niquel, que está presente en las joyas y en algunos alimentos como choclos, cebollas, porotos, tomates, repollos brócolis, coliflor, te, cacao y en los alimentos que vienen en tarro. También hemos observado que algunas leches tienen una alta concentración de Niquel.

¿Cuáles son los desafíos que esperan abordar a futuro?
- Nos interesa mucho trabajar en dermatología geriátrica, porque estamos experimentando un fuerte envejecimiento de la población. Por eso estamos enfocados en desarrollar investigaciones sobre prevención del envejecimiento y una de esas medidas es la fotoprotección, lo que también es un cuidado para la inmunidad de la persona.

Dr. Juan Honeyman

Fuente: www.savalnet.cl