Humedad permanente en zonas como cara, palmas de las manos, plantas de los pies y axilas –sin estar expuesto a calor ambiental ni haber realizado ejercicio físico– son parte de los signos de esta enfermedad. Si bien no implica un riesgo vital, es aconsejable consultar cuando la sudoración excesiva afecta la vida diaria. Sin tratamiento puede durar décadas o incluso hacerse crónica.

¿Qué es la hiperhidrosis?

Se denomina así a la sudoración excesiva, es decir, al hecho de transpirar más allá de lo necesario para mantener una adecuada temperatura corporal en condiciones ambientales normales. Puede ser primaria o secundaria y se origina en sitios de alta densidad de glándulas sudoríparas, como las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas y la región craneofacial, aunque también puede ser generalizada.

¿A qué se debe?

Sus causas aún no son totalmente conocidas, pero se sabe que habría un disfunción del Sistema Nervioso Autónomo, que es el responsable de estimular a las glándulas sudoríparas para que secreten sudor. En la hiperhidrosis primaria, en general, los episodios pueden ocurrir sin ninguna causa aparente, pero muchas veces se asocian a situaciones de estrés emocional y a una excesiva respuesta a las altas temperaturas ambientales. También puede desencadenarse por estímulos gustatorios y olfatorios en algunos casos.

¿Por qué se produce la hiperhidrosis secundaria?

Este tipo puede ser producto de otras enfermedades, como infartos cerebrovasculares o traumatismos que dañan la médula espinal, o darse en mujeres posmenopáusicas. También puede deberse al consumo de fármacos antiepilépticos, antipsicóticos y antihistamínicos, entre otros; a alteraciones endocrinológicas o neurológicas, e incluso ser causada por tumores intratorácicos.

¿En qué consiste el tratamiento?

Según la edad del paciente, la severidad de la hiperhidrosis y la zona afectada, se comienza con tratamientos tópicos a los que se puede sumar algún medicamento anticolinérgico oral. Otras opciones son la iontoforesis (técnica que consiste en el paso de una corriente eléctrica sobre la piel), la inyección local de toxina botulínica (botox) e incluso la remoción quirúrgica de los ganglios nerviosos implicados.

¿Para qué sirve la sudoración?

 Su función principal es mantener una adecuada temperatura corporal. Esta es monitorizada continuamente por el hipotálamo, área del cerebro que envía señales a las glándulas sudoríparas de la piel para que generen sudor cuando la temperatura del organismo comienza a elevarse más de lo normal. La transpiración transporta el calor generado por nuestro cuerpo hacia la superficie corporal. Allí se evapora y se libera hacia el medio ambiente.

Cómo se diagnostica

Los criterios más usados para diagnosticarla son la sudoración focal visible y exagerada por seis meses o más, sin causa aparente, con al menos dos de las siguientes características:

  • perjudicar las actividades diarias
  • ser bilateral y relativamente simétrica
  • tener una frecuencia mínima de un episodio por semana
  • comenzar alrededor de los 25 años
  • tener antecedentes familiares de hiperhidrosis
  • ausencia de sudoración focal durante el sueño


“En Estados Unidos la prevalencia de hiperhidrosis primaria es cercana al 3 % y se presenta alrededor de los 25 años de edad. Estudios en otras poblaciones muestran edades de inicio menores, especialmente cuando hay antecedentes familiares”.

 Dr. Ariel Hasson